-EXPERTOSNO BAJAN LA GUARDIA FRENTE AL ALGODONCILLO DEL OLIVAR POR UN "PREOCUPANTE" AUMENTO DE LOS HUEVOS"- JAEN HOY
Las últimas visitas técnicas realizadas en diversas zonas olivareras de la provincia de Jaén han encendido las alarmas ante la evolución de la plaga del algodoncillo del olivo, que tantos quebraderos de cabeza ha traído a agricultores de la zona de Las Villas y La Loma durante las últimas campañas y que supuso grandes pérdidas de buena parte de la cosecha en muchos casos. Aunque las inclemencias meteorológicas de las últimas semanas han contribuido a reducir de forma notable la población de adultos, los especialistas advierten ahora de un incremento significativo en la puesta de huevos, lo que podría traducirse en un fuerte desarrollo de la plaga si no se actúa a tiempo.
Las inspecciones han sido realizadas de forma conjunta por técnicos del Grupo Jaencoop, API Sierra de las Villas y personal del Laboratorio de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía. En ellas se ha constatado que, pese a la reducción de adultos, en las zonas más afectadas durante la pasada campaña la densidad seguía siendo lo suficientemente elevada como para justificar la aplicación de tratamientos preventivos.
Por este motivo, desde el Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Jaén se recomendó iniciar los tratamientos contra la plaga a partir del pasado 27 de febrero, acompañando la medida con una infografía en la que se detallaban los momentos y formas más adecuados para actuar.
Sin embargo, el retraso de los trabajos agrícolas provocado por las lluvias ha influido en la respuesta de los agricultores. José Vera, ingeniero agrónomo y técnico de Jaencoop, explica a Jaén Hoy que el descenso de insectos de aldoncillo adultos pudo generar una falsa sensación de tranquilidad en el campo.
Según señala, la estrategia diseñada por Sanidad Vegetal y los técnicos de la zona buscaba precisamente reducir esa población adulta antes de que comenzara la puesta de huevos. “El episodio de lluvias retrasó muchos trabajos y los agricultores veían menos adultos en el olivar, por lo que se perdió un poco el sentido de alarma y no se hicieron todos los tratamientos que se pretendían para controlar esa población”, explica.
Indicios de masa algodonosa
Las observaciones realizadas durante la última semana muestran ahora una "preocupante evolución de la plaga". "Allí donde la oliva comienza a mostrar signos de la actividad vegetativa y las yemas han iniciado su desarrollo se aprecian elevados niveles de puesta de huevos. En las zonas más adelantadas los huevos ya muestran tonalidades anaranjadas, señal inequívoca de una muy próxima eclosión, e incluso en determinadas zonas se comienzan a apreciar de forma incipiente indicios de masa algodonosa", reza el comunicado.
Vera confirma que la presencia de huevos es notable en muchas zonas. “Se ha observado un número importante de huevos y algunos ya muy próximos a eclosionar. Incluso empiezan a verse masas algodonosas. Sabemos que hay muchos huevos”, advierte. No obstante, el técnico confía en que los tratamientos que se realicen ahora puedan resultar eficaces, ya que podrían afectar a un mayor porcentaje de la población.
El especialista recuerda además que estos tratamientos no se rigen por un calendario fijo. La recomendación de iniciarlos en febrero respondía a una estrategia concreta, evitar la contaminación cruzada entre los tratamientos fitosanitarios y la recolección de la aceituna. “Una vez que estuvo prácticamente recogida toda la cosecha se recomendó empezar. Fuimos un poco justos porque la campaña se retrasó con las lluvias”, explica. El final del periodo de tratamiento, añade, lo marcará la propia evolución del cultivo, concretamente el inicio de la floración.
Desde los servicios técnicos de Jaencoop insisten en la necesidad de no bajar la guardia y recomiendan priorizar la aplicación de los tratamientos frente a otros trabajos habituales del olivar, siempre siguiendo las indicaciones de la infografía difundida por la Delegación de Agricultura y atendiendo a la fenología concreta de cada parcela.
Vera subraya que el objetivo no es generar alarma innecesaria, sino evitar la confianza excesiva. “No se trata de crear una gran alarma, pero sí de que los agricultores no se confíen”, afirma, insistiendo en la importancia de aplicar los tratamientos “en el tiempo y la forma adecuados”.
El técnico también recuerda que la climatología ha tenido un efecto positivo al reducir de manera considerable la población adulta de la plaga. Sin embargo, advierte de que la falta de intervención ahora podría tener consecuencias directas en la producción. “Es fundamental que los agricultores presten atención a este trabajo, porque si no se actúa la cosecha puede estar en riesgo”, concluye.
Pese a la preocupación actual, Vera se muestra optimista sobre el futuro. Con una correcta estrategia de control y la implicación del sector, considera posible reducir progresivamente la incidencia de esta plaga en los próximos años.
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